diumenge, 11 de desembre de 2011

TORCA DE LAS VENTANAS (2)

Viernes 18 de Noviembre. Por fin volvemos a Calseca para reanudar las exploraciones en la Torca de las Ventanas. Han pasado casi tres semanas desde nuestra última incursión, en el puente de todos los Santos. Aquella vez el mal tiempo no nos permitió muchos avances, solamente descender y topografiar el pozo Homer, que resultó ser de 125 metros. Un pozo admirable por sus grandes dimensiones y sus pulidas formas.

En la base de este pozo es donde quedó la punta de exploración, a -240 metros. Allí nos esperaban dos nuevos pozos como posibles continuaciones de la torca. Ahora volvemos con la determinación de continuar las exploraciones y descender lo máximo posible, con la esperanza de llegar a encontrar un nivel de galerías debajo de la Garma del Ciervo.

Salva, Alberto y yo somos los primeros en llegar. Un poco más tarde aparecen Jordi Carretero, Lluis, Xavi y Albert . Nos ponemos a hacer planes para el día siguiente, y decidimos dividirnos en dos grupos para ser más ágiles y acometer tareas diferentes dentro de la torca.

El sábado a las nueve de la mañana sale el primer grupo hacia la Torca de las Ventanas. Se trata de Carretero, Lluis, Xavi y Albert. Su objetivo es llegar a punta y descender los pozos siguientes para buscar la continuación. Salva, Alberto y yo entramos dos horas más tarde, reinstalamos el pozo de 50 para apartarlo de la caída de agua y seguimos descendiendo. Después colocamos una lona de pvc para retener las posibles piedras sueltas en la rampa que da acceso al pozo Homer. Una vez hecho esto, y después de comer algo, empezamos a descender el pozo Homer, pensando que nuestros compañeros ya estarán mucho más abajo, descubriendo nuevos pozos.
Descendiendo el pozo Homer (Victor)



Para nuestra sorpresa, según estamos bajando vemos a Xavi en una ventana, unos seis metros por encima de la base del pozo. Una vez más, la torca vuelve a hacer honor a su nombre. Xavi nos cuenta que han descendido los dos pozos de abajo, pero ambos se cierran, uno a treinta metros y otro a quince, aproximadamente. Cuando ya estaban asumiendo el final de la exploración, se fijaron en una posible ventana. No tenía mucha pinta de continuar, pero al ser la única posibilidad, Carretero se puso a escalar hasta llegar a ella. Daba a un paso estrecho y medio obstruido, pero lanzando piedras pudo comprobar que al otro lado había un gran pozo, tal vez de 50 o 60 metros. Los que esperaban abajo no se lo creían, hasta que lanzó una gran piedra y pudieron oírlo ellos mismos.

escalando hacia la ventana (foto Xavi)
paso estrecho (foto Xavi)
    




Así que al llegar Alberto, Salva y yo, ellos ya están pasando el paso estrecho y empezando a descender el pozo. Para no amontonarnos allí dentro, nos ponemos a preparar un té y esperar.

Un tiempo más tarde les oímos regresar. Estamos inquietos por escuchar lo que han encontrado, pero sus caras lo dicen todo. Esto se ha acabado.

Nos cuentan que el pozo efectivamente desciende unos 50 o 60 metros, pero luego no hay nada más, ninguna posibilidad de continuación. Solamente Carretero ha visto una posible ventana… no muy clara… Nos dicen que echemos un vistazo nosotros a ver si nos parece una continuación posible.

Mientras ellos empiezan a ascender el pozo Homer, camino del exterior, nosotros vamos subiendo a la ventana y pasando por el paso estrecho. La verdad es que resulta bastante incómodo de pasar, pero un poco después ya estamos los tres descendiendo el nuevo pozo, y mirando hacia todas partes sin parar, buscando cualquier resquicio que nos pueda dar una esperanza.

Efectivamente, unos 35 metros más abajo, en una pequeña repisa, veo a mi izquierda una grieta. No parece nada relevante, pero por si acaso tiro una piedra. Imagino la cara que se me quedaría al oír que la piedra caía, golpeaba contra las paredes y seguía cayendo. Le calculo al menos 60 metros. Se trata de una ventana que requiere una pequeña desobstrucción, pero se ve que enseguida se ensancha.

Ya mucho más emocionados, seguimos descendiendo el pozo y terminamos la topografía. Luego, al subir, nos fijamos en la posible ventana que decía Carretero. Lanzamos unas piedras y conseguimos que una caiga dentro. Efectivamente, la piedra cae. Tal vez unos 20 metros.

Poco a poco vamos saliendo al exterior de la torca, con la ilusión de saber que aún nos quedan dos ventanas por explorar. Y ya sabemos que en esta torca, las ventanas están llenas de sorpresas…

Victor Gayol

1 comentari:

  1. Espero que tengáis suerte y en cualquier momento abráis una de esas ventanas y os asoméis a las grandes galerías fósiles que os esperan bajo esta torca.

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