dilluns, 23 de març de 2015

CL-081 Torca del Espejo - Darreres exploracions

La Torca del Espejo segueix donant fruits i de moment sembla que no s'acaba (962m de recorregut i -214m)En Víctor Gayol ha estat en la majoria d'entrades i ens ha fet un relat de la evolució de les darreres exploracions, aquí el teniu:



Han pasado casi tres meses desde aquel día en que Jordi Pérez, Jordi Carretero y yo, tras superar una serie de pasos estrechos y desobstrucciones en la Torca del Espejo por fin descubríamos ante nosotros una zona de amplias salas que hacían pensar que podría tratarse de una cavidad importante. En cuanto empezamos a recorrer una pequeña parte de sus  posibles continuaciones tuvimos claro de que la Torca del Espejo iba a dar mucho que hablar… y que explorar. Ahora, tres meses después, nuestras perspectivas sobre esta torca son si cabe aún más optimistas. Después de otras cinco jornadas de exploración repartidas entre enero, febrero y marzo, la topografía ya alcanza un kilómetro de desarrollo y doscientos metros de desnivel, y las posibilidades de continuación siguen siendo tan numerosas como el primer día.
A continuación paso a relatar las jornadas de exploración que han tenido lugar durante estos tres meses.

3 DE ENERO:
Carretero y yo no podíamos aguantar las ganas de volver a la torca y empezar a explorar esos pozos y posibles galerías que habíamos llegado a ver la ocasión anterior. Decidimos empezar por el cruce que encontramos más al fondo, con un gran pozo a la derecha, una posible galería a la izquierda y otro pozo hacia delante que parece dar acceso al comienzo de una importante galería. En primer lugar Carretero se adentra un poco por la izquierda, mientras yo voy preparando la topografía. Al cabo de un rato vuelve y dice que parece comunicar con el mismo pozo que tenemos delante, pero que a medio camino ha encontrado otro pozo que sondea unos 30 metros, aunque no parece muy ancho. Decidimos dejarlo para otro día, igual que el pozo de la derecha, y vamos directos a lo que tenemos delante de nosotros. Tras instalar y bajar un pozo de unos diez metros nos encontramos en lo que parecía el comienzo de una galería, aunque en realidad es una gran fractura con el fondo relleno de bloques. Allí mismo encontramos un pequeño pozo que sopla algo de aire, pero tras descenderlo comprobamos que el aire viene de una fisura impenetrable. Tras volver a subir a la fractura nos ponemos a buscar otras posibles continuaciones y encontramos un pequeño pasillo que nos lleva hasta otro pozo de mayores dimensiones. Tras su descenso (8 m.) encontramos un pequeño paso que nos sitúa de nuevo en otro pozo.

4 DE ENERO:
Carretero y yo volvemos hasta el punto donde lo habíamos dejado el día anterior. Descendemos el nuevo pozo y nos encontramos de nuevo en la gran fractura, pero a un nivel inferior. En un lado aparece un nuevo pozo de doce metros, que en su mitad se divide en tres pozos que terminan confluyendo en la parte más baja. Tras inspeccionar y topografiar numerosos recovecos no nos queda más remedio que darnos por vencidos. Por esta vía no hay ninguna continuación. Ligeramente decepcionados volvemos a subir el pozo P12, aunque sabemos que en la torca aún quedan muchas vías por explorar. De hecho, nada más subir el pozo encontramos un paso lateral que nos sitúa en una gran colada de barro, aunque tampoco tiene continuación posible. Después de revisar todo bien, subimos desinstalando todos los pozos hasta el cruce izquierda-derecha.

7 DE MARZO:
Esta vez somos unos cuantos los que vamos a continuar con la exploración de la Torca del Espejo. Lluis Calvet, Xavi Salamanca y Xavi Conejos han venido de Barcelona, y a ellos nos vamos a unir (¡Cómo no!) Carretero, Fernando y yo.  Aprovechamos la multitud para hacer dos grupos y así abordar los dos lados del famoso “cruce”. Calvet, Carretero y Xavi Conejos van a explorar el pozo de la derecha (que tiene mejor pinta), mientras que Xavi Salamanca, Fernando y yo nos vamos por la vía de la izquierda. Empezamos por topografiar una rampa ascendente que termina totalmente obstruida por los bloques, aunque a mitad de camino vemos algo que parece una galería colgada a unos seis metros por encima de nosotros. Queda pendiente para hacer una escalada. Luego vamos a ver el pozo que había dicho Carretero. Es verdad que no parece muy ancho, pero en cuanto Fernando se pone a instalar y baja un poco nos dice que la cosa cambia completamente. El pozo ha pasado de tener un metro de diámetro a tener lo menos diez. Vamos, lo que se dice un pozaco. El problema es que todas las paredes son de coladas y costras, y es muy difícil de instalar. Más tarde Fernando dice que va a necesitar más cuerda, así que Xavi vuelve al cruce a buscar veinte metros más.  Cuando vuelve, Fernando nos dice que de veinte nada. Que ha llegado a una repisa, pero que el pozo baja mucho más, por lo menos cincuenta metros más. Esta vez soy yo el que va a buscar más cuerda. 


P97 Foto Fernando Garcia
Me encuentro al otro grupo, que ya están desinstalando porque su pozo resulta que comunicaba con la zona que ya habíamos explorado Carretero y yo. Me cojo su cuerda de cincuenta y vuelvo a buscar a Fernando y Xavi, pero me dicen que no baje, que ya están subiendo. Cuando llegan arriba me explican que sólo nos quedaban dos tornillos, totalmente insuficientes para instalar el resto del pozo. Después de comer nos encontramos de nuevo con el otro grupo, que están revisando y topografiando otra de las numerosas vías que aún están sin explorar. Al cabo de un rato dan por concluida la tarea, pero no porque se termine sino porque hay que instalar un resalte, lo cual ya queda para otro día.
8 DE MARZO:
Carretero, Fernando y yo volvemos a la torca, ansiosos por bajar el gran pozo que se nos había quedado a medias. Sin perder tiempo bajamos hasta la repisa hasta la que había llegado Fernando. La verdad es que el pozo es una pasada, y lo que se intuye por debajo parece aún mayor…  Esta vez soy yo el que prosigue la instalación, haciendo unos cuantos péndulos y un pequeño pasamanos para poder mantener el descenso por la pared, ya que hacia abajo lo único que nos espera es un gran volado que queremos evitar. En efecto, según voy bajando el pozo se va abriendo cada vez más, hasta alcanzar un diámetro de casi treinta metros.  Cuando por fin llego a la base me pongo a cubierto y espero a que llegue Fernando, quien me dice que Carretero ha salido porque no se encontraba muy bien.  Así que los dos empezamos a recorrer la gran sala que es la base del pozo. Poco a poco vamos destrepando entre grandes bloques hasta llegar a un cortado. Diez metros más abajo se intuye el comienzo de una galería, pero no tenemos material para bajar así que muy a nuestro pesar dejamos la incógnita para la próxima vez.
16 DE MARZO:
Carretero, Fernando y yo no hemos podido aguantar más de una semana sin averiguar lo que nos espera al fondo de esta torca. Tras bajar el pozo de 100 empezamos a topografiar la gran sala al tiempo que vamos avanzando hasta el resalte donde nos quedamos Fernando y yo. Una vez allí Carretero instala una cuerda y empezamos a bajar, sintiendo ese gusanillo típico de cuando te adentras en lo desconocido. Yo voy detrás topografiando, pero en cuanto oigo las voces de Fernando dejo el Disto y destrepo lo más rápido posible para ver lo que ha encontrado. Se trata de una galería con muy buena pinta, de sección circular y unos cuatro metros de diámetro. ¡Esto promete! Hay que tener en cuenta que estamos a nivel 600 msnm, el mismo que las galerías de las Yeguas y el primer piso del Cotero.


Galeria 29 Foto Jordi Carretero

Mientras yo sigo con la topografía, Carretero revisa el caos de bloques y Fernando se adelanta por la nueva galería. Enseguida nos reunimos con él y vemos que ante nosotros se abre otra gran sala, pero decidimos alargar el momento y hacer una parada para comer. Luego por fin nos adentramos en la sala, que llamaremos Sala de los Percebes por sus formaciones. Es otra sala de grandes dimensiones, casi tanto como la del pozo, pero después de recorrerla de un lado a otro parece que no encontramos ninguna continuación evidente. Nos ponemos a buscar más a fondo y Carretero encuentra un paso bajo con corriente de aire. Parece que el aire viene de unos agujeros en el suelo que habrá que desobstruir. También observamos una ventana en la pared norte de la sala, aunque vamos a tener que hacer un largo pasamanos para poder alcanzarla.


Sala de los Percebes Foto Fernando Garcia

Camino de vuelta nos dedicamos a revisar detenidamente la sala del pozo (habrá que ponerle un nombre) y Carretero encuentra tras una grieta una galería que va en dirección norte. Queda pendiente de explorar. Satisfechos con los resultados nos ponemos a subir el pozo, pero a mitad del ascenso mi croll se queda atascado. ¿Cómo es posible? No corre ni hacia arriba ni hacia abajo. A duras penas llego a un fraccionamiento y al abrir el croll descubro el problema. La chapita de acero que lleva para evitar el desgaste se ha rajado, y se ha formado una esquina punzante que se clava en la cuerda. No entiendo cómo ha podido ocurrir esto, pero tengo que enviárselo a petzl para que sean conscientes del problema. Menos mal que Fernando llevaba un shunt que me pudo pasar, y con eso y mi basic pude subir bastante bien.
A eso de las ocho de la tarde salimos los tres al exterior, donde nos espera ansiosamente Cala, la perra de Fernando. 


Aún nos queda una hora de camino hasta el collado de la Espina, pero lo hacemos con la satisfacción de haber encontrado un nivel con grandes salas y una galería. Esperemos que las próximas exploraciones den buenos frutos y sigamos bajando, o encontremos más galerías en este nivel.


Foto Fernando Garcia